Twenty-Second Sunday in Ordinary Time A / Vigesiomo Segundo Domingo del Tiempo Ordinario

Dear brothers and sisters in Christ: Warm greetings and prayers to all of you! As I spend a little time visiting my family, please know that you remain close to my heart and in my daily prayers. I hope everyone is doing well and continuing to grow together in faith and love.
Today’s readings remind us that following God is not always easy, but it always leads us to true life. Jeremiah experiences God’s word like a fire burning within his heart—he cannot keep it to himself. Saint Paul invites us to offer our lives to God and to be transformed by renewing our minds.
In the Gospel, Jesus tells us: “Whoever wishes to come after me must deny himself, take up his cross, and follow me.” The cross may come through illness, family struggles, disappointment, sacrifice, or the daily responsibilities we faithfully carry. Jesus does not ask us to carry these burdens alone; he walks with us and gives meaning to every sacrifice made with love.
This week, let us not run away from our crosses. Let us carry them with faith, trusting that when we lose ourselves in love and service, we discover the beautiful life God has prepared for us.
May the Lord bless you, your families, and our parish community. Please continue to pray for me and my family, as I continue to pray for all of you.
With prayers and blessings,
Fr. Sudhakar Mannam

Queridos hermanos y hermanas en Cristo: ¡Reciban todos un cordial saludo y mis oraciones! Mientras paso unos días visitando a mi familia, quiero que sepan que permanecen muy cerca de mi corazón y que los recuerdo diariamente en
mis oraciones. Espero que todos se encuentren bien y continúen creciendo juntos en la fe y en el amor. Las lecturas de hoy nos recuerdan que seguir a Dios no siempre es fácil, pero siempre nos conduce a la vida verdadera. Jeremías siente la Palabra de Dios como un fuego ardiente en su corazón que no puede contener. San Pablo nos invita a ofrecer nuestra vida a Dios y a dejarnos transformar mediante la renovación de nuestra mente.
En el Evangelio, Jesús nos dice: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga”. Nuestra cruz puede presentarse en la enfermedad, las dificultades familiares, las decepciones, los sacrificios o las responsabilidades diarias que llevamos fielmente. Jesús no nos pide que carguemos solos nuestras cruces; Él camina con nosotros y da sentido a cada sacrificio hecho con amor.
Esta semana, no huyamos de nuestras cruces. Llevé moslas con fe, confiando en que, cuando entregamos nuestra vida con amor y servicio, descubrimos la hermosa vida que Dios ha preparado para nosotros.
Que el Señor los bendiga a ustedes, a sus familias y a toda nuestra comunidad parroquial. Por favor, continúen orando por mí y por mi familia, así como yo continúo orando por todos ustedes.

Con mis oraciones y bendiciones,
P. Sudhakar Mannam