Pastor’s Reflection
Dear Brothers and Sisters in Christ,
Last weekend we joyfully celebrated Father’s Day and only a month ago we honored our mothers on Mother’s Day. We thank God for the gift of parents whose love, sacrifices, and faith have shaped our lives. Family is one of God’s greatest blessings.
Yet, this weekend, Jesus speaks words that may surprise us: “Whoever loves father or mother more than me is not worthy of me.” (Matthew 10:37)
Jesus is not asking us to love our families less. Rather, He invites us to love Him first, so that we may love everyone else more deeply and faithfully. In today’s Gospel, Jesus presents three paradoxes of Christian discipleship:
1) To follow Christ, we must place Him first in our lives.
2) To find our life, we must be willing to lose it for His sake.
3) To receive and serve others is to receive Christ Himself.
The First Reading tells us of the generous woman of Shunem who welcomed the prophet Elisha into her home. Her simple act of hospitality became a source of God’s blessing. Likewise, Jesus reminds us that even of offering a cup of cold water in His name will not go unnoticed by God.
In a world that often teaches us to seek comfort, success, and self-interest, Jesus teaches a different path: the path of love, sacrifice, service, and trust. True discipleship is not about losing everything; it is about discovering what truly matters.
May this Sunday inspire us to place Christ at the center of our hearts, welcome Him in those we meet, and courageously carry our cross each day. In doing so, we will discover the joy and peace that only Christ can give.
May God bless you and your families abundantly.
Fr. Sudhakar Mannam
Pastor, St. Mary Immaculate Church & St. Peter Mission
Reflexión del pastor
Queridos hermanos y hermanas en Cristo,
El fin de semana pasado celebramos con alegría el Día del Padre, y hace solo un mes honramos a nuestras madres en el Día de la Madre. Damos gracias a Dios por el regalo de los padres cuyo amor, sacrificios y fe han moldeado nuestras vidas. La familia es una de las mayores bendiciones de Dios.
Sin embargo, este fin de semana, Jesús pronuncia palabras que pueden sorprendernos: “Quien ama más a padre o a mi madre que a mí no es digno de mí.” (Mateo 10:37)
Jesús no nos está pidiendo que amemos menos a nuestras familias. Más bien, nos invita a amarle primero, para que podamos amar a todos los demás más profunda mente y fielmente. En el Evangelio actual, Jesús presenta tres paradojas del discipulado cristiano:
1.- Para seguir a Cristo, debemos ponerle primero en nuestras vidas.
2.- Para encontrar nuestra vida, debemos estar dispuestos a perderla por Él.
3.- Recibir y servir a los demás es recibir a Cristo mismo.
La Primera Lectura nos habla de la generosa mujer de Shunem que acogió al profeta Eliseo en su hogar. Su simple acto de hospitalidad se convirtió en fuente de bendición de Dios. Del mismo modo, Jesús nos recuerda que ni siquiera ofrecer una copa de agua fría en su nombre pasará desapercibido para Dios.
En un mundo que a menudo nos enseña a buscar consuelo, éxito e interés propio, Jesús enseña un camino diferente: el camino del amor, el sacrificio, el servicio y la confianza. El verdadero discipulado no consiste en perderlo todo; Se trata de descubrir qué es lo que realmente importa. Que este domingo nos inspire a poner a Cristo en el centro de nuestros corazones, darle la bien venida en quienes conocemos y llevar valientemente nuestra cruz cada día. Al hacerlo, descubriremos la alegría y la paz que solo Cristo puede dar. Que Dios os bendiga a vosotros y a vuestras familias en abundancia.
P. Sudhakar Mannam
Párroco, Iglesia de Santa María Inmaculada y Misión de San Pedro