This October, let us renew our love for the Holy Rosary— our crown of roses, our weapon of faith,
and our path to Jesus through Mary.
Dear Friends in Christ,
October is dedicated to the Holy Rosary, a special month when we are invited to take the beads in our hands and rediscover the power of this beautiful prayer. We celebrate the Feast of Our Lady of the Rosary on October 7, remembering how the Rosary has been a source of strength, peace, and hope throughout history—and continues to guide us closer to Jesus through the gentle love of His Mother, Mary.
The Rosary has been cherished by many saints, but two stand out as great witnesses of its power.
Pope St. John Paul II, often called the “Pope of the Rosary,” carried his beads with him everywhere. In his Apostolic Letter Rosarium Virginis Mariae (2002), he described the Rosary as “a prayer of great significance, destined to bring fruits of holiness.” For him, the Rosary was not just Marian devotion—it was deeply Christ-centered, helping us to see the face of Jesus through the eyes of Mary. He even added the Luminous Mysteries, inviting us to reflect more deeply on Christ’s public ministry.
Another great witness was St. Padre Pio, the humble Capuchin friar known for his holiness and miracles. He called the Rosary “his weapon”. People who visited him often saw him holding the beads, praying them many times a day. When asked what legacy he wished to leave, he simply said: “Love Our Lady and make her loved. Always say the Rosary.” For Padre Pio, the Rosary was a constant conversation with Mary, which kept him close to Jesus even in suffering.
This October, let us follow their example. In a world longing for peace, in families seeking unity, and in hearts searching for hope, Rosary is a prayer that never fails. It is simple enough for a child, yet powerful enough to change lives. Let us pray the Rosary this month—at home, with our families, or in our parishes. Every “Hail Mary” is like placing a rose at Mary’s feet, and every mystery we meditate on draws us closer to Christ.
As Our Lady of Fatima said: “Pray the Rosary every day to obtain peace for the world.” And as St. Padre Pio reminded us: “The Rosary is the weapon for these times.”
Este octubre, renovemos nuestro amor por el Santo Rosario, nuestra corona de rosas, nues
tra arma de fe y nuestro camino hacia Jesús a través de María.
Queridos amigos en Cristo,
Octubre está dedicado al Santo Rosario, un mes especial en el que se nos invita a tomar las cuentas en nuestras manos y redescubrir el poder de esta hermosa oración. Celebramos la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario el 7 de octubre, recordando cómo el Rosario ha sido una fuente de fortaleza, paz y esperanza a lo largo de la historia, y continúa guiándonos más cerca de Jesús a través del dulce amor de Su Madre, María.
El Rosario ha sido apreciado por muchos santos, perodos se destacan como grandes testigos de su poder. El Papa San Juan Pablo II, a menudo llamado el “Papa del Rosario”, llevaba sus cuentas a todas partes. En su Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae (2002), describió el Rosario como “una oración de gran significado, destinada a dar frutos de santidad”. Para él, el Rosario no era solo devoción mariana, estaba profundamente centrado en Cristo, ayudándonos a ver el rostro de Jesús a través de los ojos de María. Incluso agregó los Misterios Luminosos, invitándonos a reflexionar más profundamente sobre el ministerio público de Cristo. Otro gran testigo fue San Padre Pío, el humilde fraile capuchino conocido por su santidad y milagros. Llamó al Rosario “su arma”. Las personas que lo visitaban a menudo lo veían sosteniendo cuentas, orando por el
las muchas veces al día. Cuando se le preguntó qué legado deseaba dejar, simplemente dijo: “Amad a Nuestra Señora y haced que sea amada. Siempre reza el Rosario“. Para el Padre Pío, el Rosario era una conversación constante con María, que lo mantenía cerca de Jesús incluso en el sufrimiento.
Este octubre, sigamos su ejemplo. En un mundo que anhela la paz, en las familias que buscan la unidad y en los corazones que buscan la esperanza, el Rosario es una oración que nunca falla. Es lo suficientemente simple para un niño, pero lo suficientemente poderoso como para cambiar vidas. Recemos el Rosario estemes, en casa, con nuestras familias o en nuestras parroquias. Cada “Ave María” es como colocar una rosa a los pies de María, y cada misterio que meditamos nos acerca a Cristo.
Como dijo Nuestra Señora de Fátima: “Reza el Rosario todos los días para obtener la paz para el mundo“. Y como nos recordó San Padre Pío: “El Rosario es el armapara estos tiempos“.